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jueves, 19 de mayo de 2011

FORMANDO HIJAS QUE SIRVAN A DIOS



“…Nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio.”
Salmo 144:12b




Al mirar con visión el mensaje profético, el rey David también pudo ver algunas de las virtuosas hijas de Sion. Esto también influenció en su oración, porque dijo: Señor, líbranos de nuestros enemigos, para que sean “nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio” (Salmo 144.12). Al igual que en su oración por los jóvenes, David oró que Dios hiciera volver a los hombres a casa para el bienestar de sus hijas. Muchos cristianos piensan que el padre no tiene mucha influencia en las vidas de sus hijas. ¡Esta opinión es peligrosa! Es peligroso porque se notan los efectos de esto en las últimas dos generaciones de madres débiles que la iglesia produjo en el siglo pasado. Gracias a Dios, algunos ya notaron que esta idea es errónea y están cambiando su modo de pensar.
Las piedras de la esquina tienen un papel muy importante en la construcción de un palacio. Ellas contribuyen grandemente a la estabilidad de las paredes y ligan todo el edificio para hacerlo estable. Además, estas piedras son las que los albañiles usan para alinear y aplomar las demás. Se requiere que sean labradas correctamente, a mano. Además, para adornar un palacio de piedras es necesario que las piedras de las esquinas sean pulidas. Las piedras de las paredes son muy similares unas a la otras, y se ve solamente una cara de ellas. Pero las de las esquinas muestran sus dos caras y es por esto que ellas son las que son usadas para adornar el edificio. Por esta razón, se invierte más tiempo en labrarlas y pulirlas.
En el Salmo 144, David hace una analogía de tales piedras especiales con nuestras preciadas hijas. Al entender esto de esta manera, los judíos más espirituales le sacaron una abundancia de inspiración e instrucción a este precioso Salmo.
Ahora bien, saquémosle provecho a esta analogía para el bien de nuestras hijas; ¿Qué visualizamos y qué meta tenemos para nuestras hijas? Yo puedo visualizar a una jovencita virtuosa de aproximadamente 18 años de edad. Su rostro luce brillante porque tiene un corazón limpio. Ella es una de las hijas del rey totalmente gloriosa. Ella espera ser colocada en un palacio del reino de Dios. La gracia de Dios mora en ella y todos los de alrededor lo reconocen. Además, ella es virgen y guarda su corazón y su cuerpo para su esposo. Ella está preparada para guiar a su hogar y cuidar a su familia. Del mismo modo, ella resplandece hermosa con una hermosura pura y sana: sin adorno externo, “sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible” (1 Pedro 3.4). ¿Te la puedes imaginar?
Tal jovencita es una “esquina labrada como la de un palacio”, queridas hermanas, yo quiero tener esta clase de hijas; pero, ahora hago la pregunta: ¿Cuánto me va a costar tener tales hijas que tengan un buen testimonio?
La respuesta para esta pregunta se expone en la Palabra de Dios. Es mi deseo poder revelarles el costo y las bendiciones de las preciosas joyas que son nuestras hijas.
Reflexionemos nuevamente en la analogía que estamos viendo para sacar de ella aplicaciones prácticas. Nosotros encontramos que hay visión en la analogía. Cuando el artífice, ese hombre adiestrado en labrar esquinas, se acerca a la piedra para formarla y pulirla, él ya tiene una visión mental de esa piedra, escrupulosamente pulida y colocada en su lugar. De hecho, él puede visualizarla embelleciendo el palacio. Esta visión es una parte importante del secreto de labrar.
No obstante, existe otro secreto para labrar piedras. Aunque es preciso que el obrero pueda visualizar la piedra terminada y puesta en su lugar, las piedras no se labran por sí mismas. ¡Hay que tomar las herramientas y esforzarse en la obra! El martillo, el cincel y las demás herramientas no trabajan por sí solas. Al trabajar en la labranza se sabe que se escuchará mucho ruido y se verá lastimaduras en la piedra mientras el artífice la corta y le da forma. ¿Puedes ver la analogía en este versículo? Se necesitan visión y dedicación (trabajo). Y David oró por las dos porque tenía una carga profética en su corazón.
Amada hermana, es necesario que veamos el propósito de Dios para nuestras familias. Dios tiene un plan específico para cada una de nuestras hijas. Es el deseo de Dios que ellas sean una fuerza y hermosura para sus futuros hogares. Como las esquinas labradas de un palacio, ellas deben ser la conexión vital de las demás partes del edificio.
Las madres de una nación son una de las influencias más poderosas de sus ciudadanos. No obstante, las madres piadosas no se forman por sí mismas. Mas bien, son moldeadas, día tras día, por las manos de padres que visualizan las grandes y futuras posibilidades de su pequeña hija.
Dios no prepara a tu hija para ser una mujer espiritual como premio a tu devoción, sino que exige, además, un proceso largo de enseñanza justa, de tiempo, de ejemplo y de oración. La Biblia y la historia nos ilustran sobre cuántos hombres y mujeres de Dios ejemplares no lograron formar bien a sus hijos e hijas. Y si bien los riesgos siempre existen. Dios ha dado hermosas promesas para quienes trabajan formando hijos. Proverbios 22:6 “ Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”
Me gustaría mostrarte dos factores que considero son muy importantes para poder lograr que nuestras hijas sean las mujeres de Dios que tanto anhelamos:
1. Visión
2. Trabajo
Vemos como David, tiene el deseo, un deseo que se convierte en una proyección hacia el futuro, no se estanca y piensa en el ya, él va más allá del presente.
1. ¿Qué es la visión?
Capacidad para comprender las cosas de manera acertada; es una imagen hacia futuro de lo que deseamos sean nuestros hijos; su propósito es guiar, alentar y controlar a la hija para que logre alcanzar lo que deseamos sean. Nos vamos a orientar hacia el futuro.
Para lograr tener una visión bien orientada de lo que deseamos sean nuestras hijas, necesitamos estar llenas del Espíritu Santo y tener mucha sabiduría; estos dos importantes ingredientes no se encuentran en una farmacia y mucho menos en una tienda de decoración de interiores, los encontramos en la Biblia.
A. Llenura del Espíritu Santo: Una madre Salva, que conozca al Señor Jesucristo como su Salvador y que tenga un caminar con Dios. “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como es un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” (2da Corintios 3:18).
B. Sabiduría:
 Grado más alto del conocimiento; que nuestras hijas vean en nosotras mujeres que conocen más de la Palabra de Dios que ellas.
 Conducta prudente en la vida o en los negocios.
 El Verbo divino. “El principio de la sabiduría es el temor a Jehová…” (Proverbios 1:7)
2. Trabajo:
 Obra, resultado de la actividad humana.
 Esfuerzo humano aplicado a la producción de un producto.
Podemos hablar mucho del trabajo; si nos agrada o no trabajar; solo que , aquí nos vamos a enfocar en el trabajo que tenemos que hacer para lograr que nuestra hijas puedan servir a Dios con sus vidas.
Primero quiero aclarar que no es un resultado en 30 años, vamos a trabajar para que se vean los resultados ahora y podamos lograr la visión que tenemos a futuro.

Y si bien los riesgos siempre existen. Dios ha dado hermosas promesas para quienes trabajan formando hijos.
 ¿Conoce tu hija al Señor Jesucristo como su Divino Salvador?
Empezamos por saber si tu visión está bien enfocada; una hija que tenga la seguridad de la vida eterna y el deseo de servir a Dios en su corazón.
Entre la juventud nos encontramos muy a menudo con hijos de creyentes que esconden serias dudas sobre su salvación personal y efectiva. Es más, muchos aseguran no haber tenido nunca la experiencia de la conversión. Entre las muchas cosas que algunos padres dan erróneamente por sentado en cuanto a sus hijos, ésta suele ser una. Y es fundamental, por eso hago la pregunta: ¿Ha nacido de nuevo tu hija?
¿Ve en Jesucristo su personal Señor y Salvador?

Entonces, desde que nuestra hija es una niña ya debemos estar orando y poniendo los cimientos para que ella pueda tomar la decisión más importante de su vida; no podemos esperar hasta que sea una jovencita porque hemos perdido muchos años de su vida. ¿Qué mejor experiencia que hacerlo tú misma? Guíala a un encuentro con Ėl, y estará lista para comenzar ese camino largo, trascendente y vital, el camino para llegar a ser una mujer de Dios.


 Preparar mi corazón para tener el deseo de conocer más de mi Dios y hacer su voluntad.
“Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” (Hebreos 4:12).
Nuestras hijas deben ver a una madre que lee su Biblia; que aplica en su vida cada una de las enseñanzas que hay en ella, la sabiduría viene de la Palabra de Dios, no de libros de psicología o de revistas del mundo.
Necesita ver a una mami espiritual, que cada palabra que salga de su boca sea con sabiduría; palabras que hablen del amor de Dios, con versículos memorizados; que podamos referirnos siempre a la Biblia para explicarles ya sea para un sí como para un no, la decisión que tomamos.
 Una madre que ora.
“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.”(Salmo 34: 4,5).
Busquemos el rostro de Dios en la oración, nuestro corazón debe estar siempre dispuesto para acercarnos al Señor, caminemos guardando sus mandamientos, confesando nuestros pecados y apartándonos de todo mal. Un tiempo de oración, el lugar y el momento tu lo decides de acuerdo a tus necesidades; que tu hija vea y sienta que eres una mujer de oración…has la oración parte de tu vida, cada decisión que hagas debe ser consultada con Dios en oración.
Si tu eres agradecida, tu hija va a aprender que ese Dios al que le oras, es el mismo en el que ella puede confiar; que la mueva a bendecir con sus labios, su corazón y su vida a quien está pendiente de sus vidas y los atiende, Dios.
Hijas agradecidas, son el resultado de madres fervientes en la oración; nuestras hijas deben ser agradecidas con Dios por todos los días de su vida.

 Una madre auténtica.
"Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también" (2 Timoteo 1:5).




En la familia de Timoteo reinaba la tradición cristiana. Conocemos nombres en tres generaciones. Detrás de Timoteo está Eunice, y detrás de ésta, Loida. Los tres manifiestan una «fe no fingida», que ha pasado de uno a otro. La fe no es impartida por los padres sino que procede de Dios.
Dios se complace en permitir que su bendición se acreciente en las sucesivas generaciones, imprimiendo el valor de lo que permanece y el conocimiento de ser llamado, dentro de la familia
para glorificar el nombre del Señor.
Ni Loida ni Eunice se imaginaron que Timoteo iba a ser llamado a un lugar de tanta prominencia en la Iglesia de Cristo. A Pablo, esta familia espiritual, que va de una generación a otra, como israelita, le parece especialmente hermosa. Se goza al contemplarla. Pero nos habla de ello por algo más: quiere llamar nuestra atención a lo realizado por la madre, la forma en que Dios la usó, a ella y a Loida, para inspirar la fe ferviente y real en Timoteo. Vemos a una madre sola, con un hijo que tiene que educar y a una abuela, que en todo momento representó la verdad en su vida.

Pablo viene a decirnos que el hecho que Timoteo fuera criado bajo la influencia de la gracia es motivo en sí para dar gracias a Dios. La salvación puede tener lugar a cualquier edad, incluso a edad muy avanzada, pero el llegar lejos en el conocimiento de Dios suele ser más seguro cuando el niño ha sido criado dentro de las Escrituras. El corazón, espíritu y conciencia del niño es más tierno y en él se hunden de modo indeleble las enseñanzas. Cuando han sido imprimidas con eficacia difícilmente se borran más adelante. Timoteo tuvo un inmenso privilegio al poder ser educado desde la niñez en el camino del Señor. Para él, el conocimiento de la Escritura y el contenido de la fe fue vívidamente real. No eran un mero barniz formal, sino que habían crecido y se habían hecho una posesión inseparable de su propia vida y conciencia.

Timoteo le debía esto a su madre; este es el privilegio de algunos hijos de madres cristianas, pero no de todas. Algunos hijos de madres cristianas, convertidos, han dicho que no recibieron la más mínima bendición de su madre. Pero en otras ocasiones la madre inspira de modo permanente la vida del hijo y éste conserva siempre sagrados recuerdos de ella. Es algo glorioso que unifica a los dos espiritualmente. La ternura del amor materno es santificada por el amor de Cristo; el amor maternal potencia el ferviente anhelo de la madre de que el hijo sea del Salvador. La madre no descansa hasta que de un modo u otro, leyendo historias de la Biblia, dando consejos, ejemplo, estimulo, como sea, le induce a abrir su corazón al Salvador que se le está revelando por aquellos medios.

 Una Madre que respeta y obedece a sus autoridades.
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres”
Colosenses 3:23
Hipocresía: Actor-Achis, fingimiento de cualidades o sentimientos y, especialmente de devoción y virtud.
Engaño, fraude, mentira; finge o aparenta lo que no es o lo que no siente. Es una persona inicua.
Judas, el traidor; el hombre que entregó a Jesucristo por 30 monedas de plata.
Un hombre como pocos que tuvo el privilegio de conocer personalmente a Jesucristo.
Nosotras perdemos la oportunidad de conocer a Jesucristo por estar buscando los mismos intereses que hicieron de Judas el hombre más egoísta sobre la tierra.
Les menciono algunos puntos que hicieron de este hombre un fraude:
• No tenía una relación íntima con su maestro, Salmo 55:13-14 “Sino tú, hombre, al parecer intimo mío, mi guía, y mi familiar; que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, y andábamos en amistad en la casa de Dios.”
• El había visto a Jesús, pero no lo conocía, Salmo 62:4
“Solamente consultan para arrojarle de su grandeza. Aman la mentira; con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón.”
• Había oído a Jesús, pero no lo había entendido, Salmo 55:21ª “Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla. Pero guerra hay en su corazón.”
• Tenía una religión, pero no tenía una relación con Ėl,
Mateo 23:28 “Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.”
Satanás necesitaba un hombre como Judas, para que hiciera su trabajo: vio a Jesús, pero no lo conoció; supo los movimientos de Jesús, pero no entendió su propósito; vio sus milagros y poderes, pero no conoció al Dios hecho carne.
El resultado de la lección de este traidor: Judas tenía un manto de religión, pero nunca conoció el corazón de Cristo.
Queridas hermanas, tengamos una buena relación con Dios y no una religión, porque pasamos a ser seguidoras de Judas.
Que nuestra meta sea conocer, obedecer y seguir de corazón a nuestro Señor Jesucristo. Santiago 3:17, Filipenses 2:8.
Cada vez que obedecemos a nuestras autoridades como su pastor, las autoridades de turno; estamos obedeciendo y conociendo del amor de Cristo y del ejemplo que debemos seguir.

 Una madre con un espíritu agradecido

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”1 Tesalonicenses 5:18.

Una actitud positiva, nace de un espíritu agradecido; una de las tareas más creativas para cualquier mujer, sería el de escribir una página semanal sobre el tema: ¿Por qué estoy agradecida? El agradecimiento cambia nuestras actitudes negativas por otras positivas. Mi nieta Keyla, tiene cuatro años de edad y ya ella le da gracias a Dios por todo; ella había estado orando por una perrita, chiquita y lanuda, Dios le concedió su oración; desde que amanece, hasta que anochece no se cansa de dar gracias a Dios por su perrita Molly.
Ciertamente debemos tener una actitud positiva y un espíritu de agradecimiento;
• La mujer agradecida es humilde, mientras que la mujer mal agradecida revela un corazón lleno de orgullo.
• La mujer agradecida se siente muy indigna y por lo tanto, cree que tiene más de lo que realmente se merece; la mujer mal gradecida, siente que merece más de lo que tiene.
Un corazón agradecido es consciente de Dios y los demás, mientras que un corazón mal gradecido es ególatra.
El contentamiento es inseparable de la confianza en un Dios personal que dirige cada paso de mi vida con un sentido y un propósito. Y esto conlleva una serenidad profunda en toda situación; es la serenidad que le permitió pronunciar al Señor Jesús, en medio de «gran clamor y lágrimas» (Hebreos 5:7), su célebre oración de aceptación: «Padre, si es posible que pase esa copa de mí, mas no se haga mi voluntad, sino la tuya».
Es importante que reconozcamos los beneficios que diariamente recibimos de parte de Dios, que estemos dispuestos a reconocerlo públicamente, testificando del sacrificio que hizo en la cruz por cada una de nosotras. El día tiene veinticuatro horas, no puede haber una hora del día en que no le mostremos nuestro agradecimiento a Dios.
“El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón.” Salmo 40:8

Busquemos siempre tener un buen testimonio en nuestras vidas, que nuestras hijas deseen servir a ese Dios que tú sirves; un Dios vivo que contesta oraciones y suple tus necesidades.
Seamos madres
Madres que pusieron vallas cuando el pecado quiso tomar a nuestras hijas, que supieron abrir su boca con sabiduría. Proverbios 31: 26 “Abre su boca con sabiduría, y su ley de clemencia está en su lengua.”
Madres que tuvieron al Señor como Rey y Señor de sus vidas, orando y derramando su alma por su hija. 1Samuel 1:15 “…Sino que he derramado mi alma delante de Jehová.”
Madres que que fueron capaces de tomar la promesa del Señor del Salmo l44: 12b “… Nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio.” Y reclamársela al Señor para que las hijas fueran como "esquinas labradas"; toda una belleza para el evangelio glorioso.
Para que tu hija llegue a ser una mujer de Dios, debes tratar de hacer las cosas cada vez mejor y corregir lo que hayas hecho mal. ¡Pero gracias a Dios que su poder no está limitado por nuestras fallas!

6 comentarios:

  1. ME AS EDIFICADO GRANDEMENTE GRACIAS AMADO PADRE Y A USTEDES POR SUPUESTO POR PUBLICAR TAN BELLA INSPIRACIÓN D COMO LAS MADRES DEBEMOS INTERCEDER POR NUESTRAS LANZAS ETERNAS...

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  2. ᗰᑌᑕᕼᗩᔕ GᖇᗩᑕIᗩᔕ ᑭOᖇ EᔕTE ᕼEᖇᗰOᔕO ᖇEGᗩᒪO

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  3. hermoso mensaje buscaba algo hermoso del salmo 144 verso 12b y encontre mucho mas que belleza bendiciones

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  4. Gracias hermano, tengo hijas y veo que Dios está con ellas, grande es Jehová y digno de ser alabado,Dios te siga bendiciendo hermano.

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  5. Santo Dios me impacte con esta reflexión desde hace días este salmo 144:12 me inquietaba porque yo tengo dos hijas creyéndole a mi padre celestial que le mismo las enseñara como dice Isaías 54 13 . Tengo la firme convicion que este es el año de su convención y sobre todo mi impacto es porque usted es mexicana y mis hojas están en esa nación viviendo ahora. Dios es grande y para siempre es su misericordia.

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